Al glorificar a Cristo, el Señor se manifiesta con todo su poder.
Continuar haciendo lo que uno quiere, viviendo según nuestra propia voluntad, es vivir sin tomar en cuenta a Cristo ni al Espíritu Santo que reside en nosotros. Al hacerlo, estamos impidiendo el cumplimiento de Su plan en nuestras vidas.
Esta forma de vivir conduce a nuestra propia destrucción. Por esta razón, por amor a nosotros mismos, Dios demanda nuestra obediencia total, buscando diariamente conocer Su voluntad.
¿Cómo mora Cristo en ti?
Cuando nacemos de nuevo en Él.
Significa resucitar para llevar a cabo y vivir las obras de Cristo; es ir, orar y renunciar a nuestros propios deseos. Así, vivimos lo que Cristo vivió.
Al ser liberados de toda esclavitud al pecado y a la carne, nos convertimos en hijos adoptivos de Dios y hermanos de Cristo iguales a Él.
Jesús fue glorificado cuando pagó por todos los pecados del mundo, y de igual manera, nosotros somos glorificados al ser santos, morir al pecado y estar preparados para llevar a cabo las obras diseñadas para cada uno de nosotros.
