Vivir en Espíritu de Acuerdo a Dios

Este domingo comenzamos leyendo Romanos 7, donde comprendemos cómo funciona nuestra carne cuando no tenemos a Cristo en nuestra vida. Vemos cómo nuestra mente se somete a los deseos del cuerpo, a pesar de que deseamos cumplir la ley.

Sin embargo, al llegar al capítulo 8, entendemos que tenemos el honor de vivir en el tiempo del nuevo testamento, donde Cristo vino a vencer a Satanás y nos entrega, por gracia, la victoria sobre nuestros pecados. Sin el nuevo nacimiento, no somos capaces de cumplir con lo que Dios quiere de nosotros: dejar el pecado, ser igual a Cristo y vivir su vida. Por eso necesitamos un nuevo corazón y un nuevo espíritu que se sometan al Espíritu Santo, una nueva anatomía sobrenatural y poderosa.

 

Este nuevo espíritu es capaz de comunicarse con el Espíritu Santo, obedecerlo y vencer el pecado. Así, vivimos bajo la Ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús. Todo esto es para que la rectitud de la Ley se cumpla en nosotros. Somos hechos rectos, y si no vivimos de esta manera, es porque simplemente no queremos, ya que toda la fuerza del Espíritu Santo, Cristo y el Padre están en nosotros, actuando para rectitud, en una relación con Dios como debe vivirse.

 

No es una opción, es un regalo que debemos recibir cuando queremos ser Cristianos Verdaderos.