Vivimos en el Espíritu Santo

Orar es conversar con Dios, es tenerlo presente. No se trata solo de un momento de “rezar”, sino de dedicar un tiempo para concentrarte en estar con Él y, además, tomarlo en cuenta en cada momento del día.

 

Dios se comunica de diversas maneras. Él conoce a cada persona y sabe cómo comunicarse de manera efectiva con cada uno de nosotros.

 

Debemos ser agradecidos, comprendiendo que lo primero es tenerlo en cuenta. El resultado virtuoso de ello es vivir con gozo interior, agradeciendo cada momento.

 

Nuestra comunicación con el Espíritu Santo no opera a nivel del cerebro, sino del corazón. Nuestro corazón tiene neuronas, capaces de conectarse con el Espíritu Santo, quien habla a nuestro espíritu, y este, a su vez, a nuestra mente.

 

El Espíritu Santo, que habita en nuestro corazón, posee nueve atributos. Este fruto en nosotros tiene esos nueve atributos que nos permiten mostrar y glorificar a Dios a través de ellos.

 

El arrepentimiento es una obra del Espíritu Santo, ya que la paz, el gozo y el agradecimiento no pueden coexistir con el remordimiento. Cuando el Espíritu Santo coloca un arrepentimiento verdadero en nuestro corazón, obra de manera sobrenatural, produciendo un cambio que nos permite tener a Dios en cuenta de la manera correcta.

 

Es cierto que, por nuestra propia voluntad, todos somos pecadores. Pero damos gracias a Dios por el Espíritu Santo, quien ve nuestro corazón. Cuando tenemos la verdadera intención de considerarlo en cada momento, Él nos transforma, evita que caigamos en lo que la carne nos pide y vivimos en victoria y santidad.

 

Por eso somos tres: espíritu, alma y cuerpo. Debemos sujetar tanto el cuerpo como el alma para que Dios pueda comunicarse con nuestro espíritu. Necesitamos un corazón totalmente obediente a Dios. Solo entonces Él usará Su poder y seremos un ejemplo en cada área de nuestra vida.

 

Un corazón conforme a Dios es aquel que se comunica fácilmente con Él, cumpliendo así todo lo que el Padre y el Hijo han planificado para nuestra vida.