Nosotros Tenemos La Mente de Cristo

1 Corintios 2:14-16
Dios nos entrega Su mente para entender cómo funciona todo. Dando a nuestro ser libertad ante todo temor y manipulación.
Libertad de ayudar y entregar con total discernimiento para ver tanto nuestra necesidad como la del otro.

“Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.”  Mateo 22:37


¿Cómo tenemos y vivimos Su mente?
Cuando amamos al Señor con todo nuestro ser, como Él nos ama, recibimos Su mente.
En una relación constante, de dependencia continua, en la que vivimos, amamos, mostramos y oramos con ese mismo amor.
Tener Su mente es conocer Su voluntad, comprender lo que desea para cada persona, y recibir poder para que Cristo haga la obra por la cual fuimos llamados.
No se trata solo del corazón y el alma, también de la mente.

La mente es campo de batalla, el blanco del enemigo. Por eso debe estar completamente llena del amor de Dios.
Cuando el amor de Cristo habita en tu mente, el enemigo huye.

Hebreos 8:8-11

Su ley está escrita en la mente y en el corazón.

En el corazón vive el Espíritu Santo, y a través de las neuronas del corazón, comunica Su ley a nuestra mente.

Es una relación viva y constante donde todos conocemos a Dios, porque está vivo y nos anhela por amor.

1 Corintios 1:10; 17-18
Una misma mente, unidad en el Espíritu donde el enemigo no tiene lugar para dividir ni causar conflictos en la Iglesia.
Predicar el evangelio limpio y puro es amar a Cristo con todo el corazón, alma y mente.
Ser humildes para que Él se manifieste en la simpleza sobrenatural de Su poder.
Creer en Cristo es recibir Su poder, actuar, hablar y amar como Él lo hizo aquí en la tierra.

Tener la historia completa, la verdad completa, para que Cristo viva plenamente en nosotros.

Efesios 4:17-23

Romanos 12:1-2; 14-21
La ignorancia y la dureza del corazón llevan al desorden, a la confusión, a la pérdida de sentido.
La única manera de renovar nuestra mente es por medio de una relación íntima y amorosa con Dios.

Actuar correctamente, ofrecer oportunidades de arrepentimiento, responder al mal con bien: eso es tener la mente de Cristo.
Esa es la verdadera transformación.

Lucas 5:17-26

“Al ver él la fe de ellos, le dijo: Hombre, tus pecados te son perdonados.”

¿Por qué Cristo dice: “Tus pecados te son perdonados”?
El hombre buscaba sanidad, pero Cristo le regaló salvación.
Cuando el Espíritu Santo habita en ti, puedes discernir lo que otros piensan. Eso es tener la mente de Cristo.Discernir si alguien miente, si está cargando un peso. 

Todos tenemos derecho a ese Espíritu que habita en nuestro corazón para actuar y ayudar a través de ti, y todo por amor.

Cristo, al sanar, también perdona y santifica.
El Espíritu Santo le mostró que la raíz de la enfermedad era el pecado, y Él no solo sanó el cuerpo, sino también el alma, regalando salvación.
Y todo para glorificar al Padre.

Si no tenemos la mente de Cristo, no podremos actuar como Él.
El Espíritu Santo nunca hablará para nuestra vanidad, sino para glorificar a Cristo y al Padre.

Cada día que abrimos los ojos, se nos concede una nueva oportunidad de decir:
“Señor, haz tu obra en mí hoy”.
Una nueva oportunidad de rendirnos completamente a Él.

Nos entrega Su mente, y nos llama a ser transformados, transfigurados, para vivir conforme a Su corazón.

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