Entender este evangelio es No vivir buscando que Cristo te sirva a ti, si no que tú servir a Cristo.
Ser Instrumentos de Dios para proclamar Su Gloria.
Cristo se despojó de su deidad, se hizo siervo y vivió completamente la voluntad del Padre, dejando que el Espíritu Santo fuera quien actuará. No haciendo nada que no viera hacer a Su Padre.
Se sacrificó, hizo toda la voluntad del Padre. Pero Él como persona, no hizo nada. Fue el Espíritu Santo quien realizó las señales, prodigios y milagros en los que nos maravillamos.
Hoy vive Mostrándose a través de la gente. Y si seguimos buscando ser nosotros, levantandonos a nosotros, nunca lo podremos hacer.
No va a pelear su posición en ti. Se la tienes que dar como corresponde para ser un cristiano verdadero.
Adán y Eva fueron creados iguales a Dios, imagen y semejanza. No solo en apariencia, si no que Dios les dió Su autoridad.
Fueron llamados a dar frutos, multiplicarse y ser señores de todo.
Entraron al reposo de Dios sin haber hecho nada.
Esto mismo hizo Cristo, Nada … si no entrar al reposo de Dios.
La diferencia de Adán y Cristo.
Adán: Tenía mente y vida.
Solo podía multiplicarse en su relación con la mujer.
Pero Cristo: Era espíritu vivificante.
Era espíritu que multiplica la vida. Se va a multiplicar Su Vida. DAR vida.
Debemos pedir luz a nuestro entendimiento para poder entender la esperanza a la que fuimos llamados, y la santidad que se nos dió.
Entender el supereminente poder que tenemos en nuestra vida.
No debemos hacer nada, se nos ha dado todo Su Poder por la fe, la cual es de Cristo.
Fe, para nosotros, es entender y creer
El problema del ser humano es querer hacerlo todo y fuimos llamados a creer en lo que somos.
Yo no soy, es Cristo.
Yo no hago nada, es Cristo.
Debemos creer, con la fe que coloca el Espíritu Santo.
Esa era la voluntad del Padre, que Cristo hiciera todo lo que el Padre decía.
En la vida de Cristo hubo actos que hacer, pero eran puestos por el Padre, Él obedecía.
Entonces, fue sentado en los lugares celestiales.
Él nos amó primero y dio Su Vida para que viva está misma voluntad que Él Vivió.
Siempre está en el presente. Nunca habla en pasado o en futuro. Si no presente
Él pensó en mi cuando se subió a esa cruz, pq es presente.
No tiene tiempo, alfa y Omega. Es presente, regalo, gracia de paz, poder y gloria de Dios
Todo para que vivas en un plan que es perfecto y para tu felicidad
Esperar la voluntad del Padre, mostrar Su Poder, dejando que sea el Espíritu Santo y no yo.
Tener claro que no es uno es la base y mientras más claro lo tenemos, y menos somos nosotros, más hace Cristo en nosotros.
La incredulidad y la soberbia es lo que nos lleva al pecado. Si el pecado es falta de fe, y Cristo coloca la fé en nosotros, ser santos es ser partícipes de una vida con Cristo.
Vivir todo el día oyendo su voz. Siempre presente.
Ya no vivo yo, más Cristo vive en mí.
Por su amor hago lo que hago.
Entrar a su presencia, orar es sentarnos al lado de Cristo y vivir la vida abundante que Él creo para mí.
Satanás vino a matar, hurtar y destruir.
Escoger vivir sin pecado con Él. O en pecado sin Él.
Está todo dispuesto, solo es creer, hacer la voluntad del Padre y ser regenerado, siendo alguien nuevo que tiene al Espíritu Santo para que tengas Sus estatus dentro, con todo poder de santidad.
En Mateo 16: 13-19 Pedro reconoció a Jesús como Cristo, el ungido.
“Nadie llega al Padre si no es por el Hijo, nadie llega al Hijo si no es por el Padre.”
Solo podría habérselo revelado el Padre:
Pedro tenía un corazón dispuesto, donde el Espíritu podía revelar, hablar y pensar.
Está es la diferencia de palabras que vienen del corazón y no solo de la boca.
Cómo tú recibes a Jesucristo, esa es la recompensa que vas a recibir.
Si entiendes quién es Cristo y lo recibes con esa disposición, entonces, recibes todo Su Poder.
Todo lo que tiene Cristo.
Es su poder y se lo entrega a Pedro.
Pedro sabía que no era él, y da toda la gloria.
Honrar a Cristo como Él se lo merece.
Ya no vivo yo, Cristo vive en mí. Por qué lo reconoció como Cristo, el ungido.
El es todo y nosotros podemos maravillarnos en Su entrega hacia a nosotros.
