Nuestra mente no sirve de nada, hay que desecharla completamente.
Si estás en tu razón, estás en contra de Dios, debes dejar de lado tu mente y escuchar al Espíritu Santo.
Él es quien nos transforma, tiene el Poder y tiene el Plan que hizo Jesucristo y tiene el plan para cada uno de nosotros, y es, entonces, el único que nos lo puede entregar
Tenemos el honor de vivir en el Reino de Dios cuando me someto a Dios y me olvido de mi mente
¿Cómo me someto a Dios?
Escuchando al Espíritu Santo:
El Espíritu Santo habla a tu espíritu
Tu espíritu habla a tu corazón
Tu corazón le habla a tu mente
Nacer de nuevo:
Estar listos y aptos para recibir estas buenas nuevas que vienen de Él. Viviendo libres para hacer las obras que el Espíritu Santo coloca en nuestro corazón, con el Poder que lo respalda y que también viene de Él.
Cuando tengo al Espíritu Santo soy libre de vivir lo imposible: La justicia de la ley cumpliéndose en nosotros.
Confiando en Dios y el Espíritu Santo y no en nuestra mente, el pecado es condenado en la carne, ya que no hay más poder o autoridad, ya no hay idea de pecado en nosotros.
Te da la mente de Cristo y la paz para vivir la voluntad del Padre.
