En una intimidad diaria con Dios.
1 Corintios 2 — El Espíritu y Su poder
Mostrar el Espíritu Santo y su poder, sin mostrarte tú mismo.
“Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó,
Ni han subido en corazón de hombre,
Son las que Dios ha preparado para los que le aman.”
— 1 Corintios 2:9
El Señor nos entrega Su Espíritu Santo para que vivamos junto a Él.
Es el único que puede mostrarte y explicarte lo que Dios quiere de ti.
Una relación con el Espíritu nos permite aprender directamente de Él.
La Palabra se discierne desde el Espíritu Santo.
Es en Él que tenemos plena certeza de aquello que Dios juzga, sin nosotros ser juzgados, ya que caminamos en Su rectitud.
“Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá?
Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.”
— 1 Corintios 2:16
1 Corintios 3 — Templo y santidad
“Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.”
— 1 Corintios 3:9
“Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.”
— 1 Corintios 3:17
El templo de Dios es santo.
Gracias a la obra del Espíritu Santo que me santifica, soy santo.
No es una sugerencia ni es algo relativo.
Es una afirmación: en la presencia del Espíritu Santo, soy santo.
Romanos 8 — Más que vencedores
“Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.”
— Romanos 8:37–39
La Palabra especifica cómo podemos entregar el presente.
Entonces, nuestro futuro está en Su Reino.
No habla de nuestro pasado, sino del pasado, porque el dueño de aquello es Cristo.
Él murió para ser dueño de aquello y regalarte el perdón para vivir un presente lleno de Su poder.
1 Corintios 4:14–21 — Autoridad y madurez espiritual
Aprender lo que realmente significa ser cristianos: santos en toda nuestra manera de vivir.
Pararse en el lugar de autoridad que Dios nos dio, permitiendo que el Espíritu Santo nos santifique.
Tu pasado es lo único que le pertenece a Cristo.
Tu presente te pertenece a ti, y decides si vivir en santidad e intimidad con el Espíritu Santo.
“Muchos creen que ya están, y no es así. Les falta mucho aún.”
Si tu relación con Cristo solo se basa en estar libre para entrar al cielo, no estás entendiendo que siempre hay algo más que aprender y hacer.
Dios quiere tu amor.
Mira tu corazón.
Anhela tu fidelidad, tal como Él es fiel.
