Cuando eres autosuficiente no necesitas del Espíritu Santo, entonces, estás perdido.
Son solo dos caras en esta moneda.
¿Qué le das a Dios a cambio de todo lo que hace en tú vida?
Cantar canciones de amor, emocionar a Dios para que venga.
Enséñale a tu hijo a darle, no solo recibir.
Tener frutos.
¿Cuál es el fruto que nos pide Dios?
Traer personas para que puedan conocer lo que tú conoces, hacer partícipe a otros de las maravillas de Dios.
Entender que mi corazón es del Señor y que por eso lo adoro.
Cuando tú vas dónde una persona oras con amor por aquel, incluso si no lo conoces, lo amas porque Dios coloca esa compasión y ese amor.
Galatas 5:16-17 Satisfacer los deseos de tu carne es también estar muy bien, gracias a Dios, pero no estar trabajando para Él. No incomodarte y buscar mostrar al Espíritu Santo.
Cada vez que deseas lo que tú quieres, vas en contra del Espíritu.
Tus deseos, tus sueños, va todo en contra del Espíritu Santo.
No hacer más nuestra voluntad, adorar al Señor para estar en comunión con Él y dar frutos, frutos dados por la sintonía con Él.
Rendirme para vivir en victoria.
Someterme para vivir su voluntad.
Ser débil para que Dios se haga fuerte en mí.
Renunciar a todo éxito, a toda aprobación del mundo. Dejar todo para buscar la aprobación del Señor.
Dios quiere mucho más de esta Iglesia, una que va a liderar un Avivamiento en Chile.
Filipenses 4 No te distraigas pensando en otras cosas, piensa en esto.
Galatas 5:18-25 Crucificaste verdaderamente tu carne, o sigues viviendo en tus deseos. Debemos crucificar la carne con nuestras pasiones y deseos, crucificar nuestra comodidad. Vivir la verdadera vida, aquella que tiene vida eterna.
Vivir la vida que Cristo quiere que vivas. Rendición total.
Que Cristo tome el control, dejando de ser nosotros.
Juan 15:5 Somos ramas, no más que eso.
Y si está rama se separa de la vida, se muere.
La verdadera libertad se encuentra en la dependencia total del Espíritu Santo.
Romanos 7:15-20 Busquemos la santificación. El poder hacer el bien es de aquel que está en Cristo, ya no andando en la carne, sino conforme al Espíritu. Libre del pecado y de la muerte.
El único que puede vencer el pecado y la muerte es que oye y obedece al Espíritu Santo.
La rendición total, de cada día, en cada momento al Espíritu Santo.
Filipenses 2:7-11 Sentir lo mismo que Cristo, siendo igual a Él. Entonces ser Su imagen y Semejanza. Su creación.
Tenemos la forma de Dios
Dad de gracia lo que recibiste de gracia.
Efesios 1:4-14 Cuando adoras, Dios escucha tu corazón.
Efesios 1:15 La fuerza de Dios es aquella que está en ti.
Debemos mirar lo que falta en este mundo porque nosotros lo tenemos.
El poder y señorio sobre todo, para siempre.
Somos la plenitud, lo que significa que tenemos todo, completos en Cristo. Somos Su cuerpo y Él es la cabeza, entonces, podemos mostrar a Cristo para que el mundo vea Su Reino.
