La Importancia del Espíritu Santo

Vamos a un nuevo nivel como Iglesia

Vamos a un nuevo nivel como Iglesia, y todo esto debe estar en nosotros como prioridad.
Falta muy poco, y este es un llamado a no solo hacer, sino también disfrutar, amar y ser constantes en ello. SIN CONFORMARSE.

Tomar en serio a Dios

Tomar en serio a Dios es colocarlo en primer lugar cada día de la semana.
Es hacer tu trabajo y hacerlo bien.
Es ser una Iglesia que acompaña a aquellos que lideran.

Tener una relación con Dios que de verdad valga la pena. Él nos exige sin exigirnos. Es Dios, y debemos entender con quién estamos tratando.

Él es el más importante.
Si no tomamos en cuenta al Espíritu Santo ni tenemos una relación con Él, nuestro corazón se endurece. Entonces Satanás nos arrastra y cada día creemos menos.

El Espíritu Santo, nuestro mejor aliado

Mateo 3:13-17
El Espíritu Santo es una persona tan poderosa como Dios Padre y como el Hijo.
Sin Él estamos desprotegidos. Es el mejor aliado que podemos tener: lindo, amoroso, la mejor persona que puede existir en este mundo.

Tenemos el derecho y el privilegio de estar con Él.
Tiene todo el poder: es quien creó todo. Nos anhela, nos ama profundamente y busca tener una relación íntima para enseñarnos, transformarnos y hacernos semejantes a Cristo.

Nuestra disposición a rendirnos y dejarnos guiar abre el camino. Solo Él conoce nuestro propósito, preparado antes de la fundación del mundo.

Elegidos y amados desde el principio

Efesios 1:3-14
Dios nos ama y nos da la capacidad, la virtud de la santidad, para alabar al Señor y vivir en gratitud.

Cada día debemos dar gracias.
Nosotros no hicimos nada para obtener esto.
¿No merece Él que corramos a su presencia?
¿A ese lugar donde se relaciona, nos explica, nos alimenta y nos ama?

Ni siquiera la inteligencia es nuestra.
La verdadera sabiduría es seguir el camino que Dios creó para nosotros: Su voluntad, revelada solo por el Espíritu Santo.

Disposición y rendición es todo lo que podemos ofrecer. Sin esto, perdemos la oportunidad de vivir para siempre con Dios.

Nuestro primer amor

Si Dios es nuestro primer amor, no podemos inventar excusas para no pasar tiempo con Él.
¿Cuántos de nosotros preferimos el dinero, la fama o el agrado de otros?

Si no escuchamos a Dios ni lo tomamos en cuenta, nos apartaremos sin posibilidad de volver.

Si no escuchas Su voz, no estás sellado con el Espíritu Santo: garantía de libertad, relación y vida eterna. Todo esto, para la alabanza de Su gloria.

Entendimiento y poder en el Espíritu

Efesios 1:15-23
En el Espíritu Santo recibimos entendimiento de nuestra vida, sabiduría sobre quiénes somos y quién es Dios. Tenemos fe para escuchar Su Palabra sin dudar.

Su poder está a nuestra disposición porque nuestro espíritu se une a Él.
Renunciamos a nuestra vida, morimos con Cristo (nuestros deseos, sueños y ansias) y el Espíritu Santo nos resucita con un nuevo plan, poderoso y eterno.

Jesucristo está a la diestra del Padre.
Y ahí, a Su diestra, estoy yo.
Ahí conversamos.
El sello del Espíritu nos permite hacer esto: ser uno con Él.

Más que vencedores

Como Iglesia debemos ponernos de acuerdo en algo esencial: amar a la mejor persona de este mundo, el Espíritu Santo.
Cuando lo hagamos, daremos vuelta este mundo.

Romanos 8:28-31

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.
Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos.
Y a los que predestinó, a estos también llamó; y a los que llamó, a estos también justificó; y a los que justificó, a estos también glorificó.
¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?”

Nuestra victoria es vivir en el Reino ahora, entendiendo que nada ni nadie nos puede separar de Su amor.

Romanos 8:37-38

“Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,
ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.”

Llenos del Espíritu Santo

Hechos 18:24-25
Hechos 19:1-7

Si no tienes al Espíritu Santo, no tienes poder, porque el poder viene de Él.
Hoy hay muchos Apolos, llenos de conocimiento, pero necesitamos ser llenos del Espíritu Santo.

🔥 El llamado es claro: rendirnos, amar y vivir en el Espíritu Santo. Solo así seremos la Iglesia que cambia el mundo.