¿Cómo terminar y vencer el pecado?
Mientras uno no vence el pecado, está a merced de Satanás. Por eso es tan importante aprender cómo vencerlo.
Primero, si pecas, necesitas la presencia de Dios para ser santificado.
Dios nos entregó toda Su Esencia para poder reflejarlo.
Vencer el pecado es vencer aquello que nos aparta de Dios.
Romanos 10:17
La fe viene por oír a Dios, por Su Rhema.
Él te da poder, actúas, y el Señor se manifiesta. Entonces tu fe comienza a crecer.
Dios nos va revelando el plan que tiene para cada uno, y esa fe crece cuando aprendemos a escucharlo. Y eso solo se logra practicando.
Juan 3:3
La regeneración que el Espíritu Santo realiza en nosotros nos permite vivir en el Reino de Dios, entrar al lugar santísimo y tener comunión con Cristo.
Solo allí podemos escucharlo.
Si no entramos, nunca aprenderemos a oír Su voz.
Cuando lo practicas, se vuelve parte de ti, algo cotidiano.
Necesitamos nacer de nuevo.
¿Y qué significa nacer de nuevo?
Dios nos quita el corazón viejo, pone uno nuevo, coloca Su Espíritu Santo en nosotros y pasamos a ser Su Templo.
Entonces somos transformados, capacitados para ser santos.
Luchar constantemente contra el pecado no es la forma de vencerlo.
Juan 1:12-14
Nacer de nuevo es ser hecho hijo de Dios, engendrado por Su voluntad.
No se trata de conformarse con el título, sino de vivir como verdaderos hijos, como lo hizo Cristo, que renunció a sí mismo desde su nacimiento, vivió para el Padre y entregó Su vida.
Nosotros muchas veces buscamos el privilegio de ser hijos de Dios, pero no Su voluntad para cumplirla.
Vivir como un “cristiano pecador” es muy agotador.
Cristo murió para que tengamos al Espíritu Santo en nuestro corazón y podamos vivir como verdaderos hijos.
Romanos 7:21-25
Pablo habla del conflicto entre querer hacer el bien y ser arrastrado por el pecado.
Esa lucha genera culpa, y la culpa impide la intimidad con Dios.
Terminamos cediendo, y sin darnos cuenta, nos alejamos del Señor, dejando de representarlo en la tierra.
Somos justificados del pecado… entonces, ¿por qué seguimos pecando?
Mateo 16:24
Negarse a sí mismo.
Tomar la cruz.
Seguirlo.
Eso es vivir con Cristo: tener comunión diaria, entrar en Su presencia y andar en el Espíritu.
No se trata de luchar con la carne, sino de rendirla.
No puedes vencer la carne con tus propias fuerzas.
Necesitas al Espíritu Santo, porque solo Él puede vencer el pecado en ti.
Cuando intentamos vencerlo en nuestras fuerzas, nos frustramos, nos desanimamos, y terminamos transando con el pecado.
La voluntad de Dios es siempre buena, agradable y perfecta, y esa voluntad vence el pecado en nuestro interior.
El pecado impide heredar el Reino de Dios —y no solo se trata del Reino después de la muerte, sino del Reino aquí y ahora.
El Reino está cerca.
Podemos entrar por medio del arrepentimiento sincero.
Dios nos dirá cómo vencer el pecado y nos dará acceso al Reino para compartirlo con otros.
Daremos el fruto del Espíritu Santo.
Para terminar con el pecado, debes morir a tu carne, renunciar a tu voluntad y rendirte completamente a Dios.
Si nacimos del Espíritu, andemos por el Espíritu.
Él nos capacita para vencer el pecado y dejar de caer una y otra vez.
Debemos identificar dónde está realmente el problema.
Romanos 8:1-17
Tener una relación profunda con Dios, tan fuerte que el Espíritu Santo someta la carne y no te deje pecar.
Cuando la carne no ha muerto, tienes dos naturalezas que tiran en direcciones opuestas.
Por eso es urgente morir a la carne, para vivir conforme al Espíritu.
No podemos conformarnos con menos.
El Reino de Dios está cerca.
Dejemos de luchar con nuestras fuerzas.
Rindamos la carne, dejemos que el Espíritu Santo crezca en nosotros, y maravillémonos con Su santidad y Su propósito para nuestra vida.
