Viviendo en la certeza del Reino de Dios
Enseño y muestro al Señor; lo demás debe ser hecho por quienes reciben.
Las señales y maravillas de Dios a través de ti son un mandamiento y es la certeza de estar viviendo en el Reino de Dios. No podemos conformarnos con menos.
Ve al Señor y pídele: “Úsame”. Ora, y si aquel por quien oras no sana, no importa; sigue orando.
Entrar al Lugar Santísimo
Génesis 1:1-13
El Espíritu Santo se movía en la oscuridad y el desorden.
Jesucristo es la voz y verbo de Dios, y tras una orden (palabra) este mundo se creaba, trayendo luz y orden en medio de la oscuridad y el desorden. Es entonces cuando Jesucristo se muestra; tiene que hacerlo.
La Palabra de Dios es poderosa cuando tienes al Espíritu Santo y habla Jesucristo.
Esta es la base de nuestra fe, la certeza de nuestra vida; debemos creerlo para actuar y vivir con el Poder de Dios.
El mismo Padre, Poder y Palabra que dividió la luz de la oscuridad y las aguas del cielo, está en nosotros.
La Palabra que vemos actuar aquí es el Rhema. Cuando Dios habla de esta forma, Su poder va con esa palabra.
Hay un hecho decretado, y así fue como creó cada detalle de este mundo.
Ante un Dios tan grande, tan tremendo, no podemos quedar de pie.
Isaías 44:1-4
Jesurún: es un nombre de cariño de Dios al pueblo de Israel, significa “mi querido y amado pueblo recto”.
Dios creó la tierra, escogió a Su Pueblo, y lo hace todo con Su Palabra.
El Señor derrama todos los días Su Espíritu Santo sobre nosotros. Bendice a nuestros hijos y provee todo lo necesario; tenemos toda el agua y luz que necesitamos para crecer y ser Su árbol.
Él hace todo con Su Palabra, y Cristo es Su Palabra.
El Padre nunca deja de lado al Hijo.
Nosotros somos Sus hijos y somos iguales a Cristo.
Jesucristo, nuestro modelo
Juan 1:14-18
Cristo vino en carne para mostrarnos de lo que somos capaces de hacer.
Cuando empezamos a vivir a Cristo: hablamos el verbo y ocurre la maravilla, el milagro.
No nos menospreciemos. Creamos y hagamos todo lo que el Padre quiere hacer por medio de nuestras vidas. Todo con fe.
Una vida entera con Amor, deseo y pasión al momento de estar íntimamente con Dios.
Creer es gracia sobre gracia; es un regalo.
Ser uno con Dios es amar y estar con Él. Nos ama como ama a Su Hijo, Cristo.
Nos da todo lo que necesitamos y más. Abramos nuestros ojos, pongamos atención y no dejemos que esto pase por nuestras vidas sin ver, agradecer y, sobre todo, vivir.
La Palabra es La Verdad, es Cristo mismo.
El Poder de Cristo se vive en una acción activa de estar con Él, oyendo y creyendo que está ahí enseñando, cuidando y amando.
Él te va formando, te toma y hace de ti aquello para lo cual Dios mismo te creó.
La Iglesia como un Cuerpo
Colosenses 1:15-19
En el cuerpo, cada miembro tiene su función, y esto se refleja en la Iglesia.
Si no tenemos a Cristo, estamos inválidos y no podemos cumplir correctamente nuestra función.
Si un miembro del cuerpo falla, el cuerpo se adapta para funcionar sin él, pero no lo hará de forma correcta.
Debemos ser responsables ante nuestra intimidad con Dios.
Vivir en Su plenitud.
La humildad de Cristo
Filipenses 2:3-11
Necesitamos humildad.
Si tienes a Cristo, es para ser respuesta a la necesidad de los demás, sin soberbia, entendiendo que son superiores a ti.
Cristo nos ve a nosotros como superiores.
Ve más allá de ti mismo, preocúpate por los demás y Vive de forma solidaria. Dejando de ser autocomplaciente y estando disponible para los otros en todo momento.
Cristo:
- Dejó de ser Dios.
- Se hizo hombre.
- Se humilló en sacrificio por cada uno de nosotros.
La razón fue estar con el Padre y vivir para darlo a otros.
Cuando mueres en esa cruz, la misma de Cristo, puedes usar el nombre de Cristo con todo Su poder.
Nunca te canses de humillarte ante Dios. Hazlo de forma voluntaria y por amor a Dios y a Sus hijos.
La confianza en Dios
Mateo 6:25-33
Aprender a no tener temor es confiar en Dios. El temor no logra nada, solo enferma.
Acepta la voluntad de Dios, aprovecha y disfruta lo que Él te da.
Hacer partícipes a los hijos de los milagros y maravillas es vivir lo que Dios hace con Su Hijo, separándolo de todo.
Vivir todo aquello que vemos y oímos del Padre, tal como Cristo lo hacía.
Busca el Reino de Dios, sé recto, y todo lo demás vendrá por añadidura. Obsérvalo, gózate, úsalo.
Ver, hacer y vivir.
